martes, 18 de noviembre de 2008

Crónica del Presente

POR EUCLIDES GUTIERREZ FELIX.
¿Qué pasa en el PLD?
En la historia dominicana5 líderes políticos han conocido profundamente la naturaleza de nuestra sociedad. El primero fue Ulises Heureaux (Lilís), que en términos conceptuales no pasó de ser un jefe tribal e intentó, con métodos de terror, de organizarla y de hacerla avanzar en el orden social y político, aunque en términos económicos fue un pésimo administrador que profundizó la quiebra del incipiente Estado; el segundo fue Ramón Cáceres (Mon), honesto, austero, represivo, que al igual que Lilís, por instinto, comprendió que el pueblo nuestro era un desorden descomunal y para poder “meterlo en cintura” creó la primera institución armada, llamada Guardia Nacional, conocida popularmente, con el nombre de “Guardia de Mon”.
El tercero fue Rafael Trujillo Molina a quien el destino le deparó la oportunidad de gobernar la República, desorganizada y débil, a partir del 16 de agosto de 1930 por 31 años. Sus condiciones políticas le permitieron ejercer el mando, imponiendo un régimen eficiente, constructor e intolerante, con imborrables matices asesinos, como expresión de su avasallante personalidad y conocedor, por instinto, profundamente, de la psicología de nuestra sociedad. Su papel fue transformar radicalmente la Nación, incorporándola institucional y definitivamente al siglo XX. A Trujillo le sucedió Joaquín Balaguer, inteligente, prudente, taimado y soberbio, que heredó las fuerzas sociales que se organizaron durante el trujillismo.
Los matices de su personalidad, expresión de su época, real ejemplo del despotismo ilustrado, no le permitieron mantener la organización institucional del pueblo, auspiciando la corrupción y el ejercicio político con deshonestidad, sin mejorar sus condiciones de vida. Conocedor de los dominicanos en el orden psicológico, no le correspondió a la altura de sus conocimientos y capacidad. La quinta figura como personalidad política de la Nación fue Juan Bosch: autodidacta, excepcionalmente inteligente, en la realidad de su vida, un sabio, prudente, honesto, coherente, visionario, puso su capacidad como maestro y como líder al servicio de los dominicanos y de otros pueblos de América y del mundo. Elegido presidente de la República el 20 de diciembre de 1962, fue derrocado el 25 de septiembre de 1963.
A su profundo instinto social, Juan Bosch agregó, metodológicamente, a su extraordinaria capacidad el conocimiento de nuestra historia. Nadie como él llegó tan lejos, y la mejor demostración de lo que decimos es su obra “Composición Social Dominicana”. Ella le permitió afinar y consolidar el criterio de que nuestra composición social obligaba a la creación de una fuerza política, patriota, militante, estudiosa, disciplinada, valiente y coherente, con perfiles de igualdad entre sus componentes, para poder organizar una sociedad democrática, justa, con elevados niveles de educación. Cuando Juan Bosch, el visionario, estuvo convencido de que el PRD, organización que había fundado junto a Juan Isidro Jiménez Grullón, en el exilio, en 1939, había llegado en el proceso de la vida a un grado de descomposición y corrupción incorregible, abandonó sus filas y fundó el Partido de la Liberación Dominicana.
Fundó un partido como fuerza singular, con personalidad definida en el escenario histórico americano. Para servirle al pueblo y no para servirse de él; para educarlo, para defenderlo y guiarlo hacia un futuro mejor como se merece la nación, por sus luchas y el sacrificio de sus mejores hijos. Juan Bosch, el más grande maestro político de América, no entregó los mejores años de su vida, su excepcional talento, su honestidad, su valor cívico, que se perfiló en el orden internacional por su solidaridad y su defensa de todos los pueblos, para que una minoría de compañeros del PLD estén ahora, engreídos, soberbios, ignorantes, disparatosos, graduados en la academia incoherente del “galloloquismo”, hablando, denunciando, opinando, coincidiendo e imitando lo peor de nuestra sociedad y bajo una supuesta protección presidencial haciendo lo que les da la gana.
¿Qué pasa en el PLD? ¿Vamos a aceptar los que fundamos y hemos dirigido por más de 30 años la obra de Juan Bosch que la imprudencia, el individualismo, la ignorancia, la falta de sensatez y la corrupción, sigan arrastrando al PLD y al gobierno que encabeza el compañero Leonel Fernández a una emboscada, que nos sumerja en el zafacón de la historia? O enfrentamos con honestidad y valentía los desafíos y damos cumplimiento a los compromisos contraídos con el pueblo, o disolvamos al PLD y dejemos que la nación, a la deriva, caiga en manos de quienes no sienten por ella amor y respeto; y que las generaciones futuras tengan de nosotros, al expresar sus juicios históricos, indetenibles calificativos de traidores, renegados apóstatas, negadores de la fe en la República.

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