César Pérez
martes, 15 de julio de 2008
Herramientas
Con la rueda de prensa el pasado jueves 10 de este mes, el presidente de la República acentúa la percepción en importantes sectores de la población de que, como de costumbre, no enfrenta de manera resuelta y con propuestas concretas, las crisis que se les presentan y que su gobierno no da muestra de capacidad ejecutiva ni una adecuada gerencia de los temas políticos y administrativos que debe enfrentar.
Ante la evidencia de esas carencias, el presidente casi siempre recurre a los golpes de efectos, a iniciativas que sólo conducen al divertimento político y no al fondo de los problemas. Con esa, actitud, que en realidad es su estilo de gobernar, se ha conducido en los ocho años que ha ocupado el puesto de primer administrador de la cosa pública.
Esta vez, el golpe de efecto que se ha querido hacer con la referida rueda de prensa es crear la falsa conciencia de que la presente crisis económica y moral por la que atraviesa la sociedad dominicana se debe a los altos precios del petróleo, que esta es una a crisis que tienen por igual todos los países, porque todos estamos ante las generalizadas crisis que ocasionan al mundo el paso de un uso generalizado de un combustible a otro.
De ese modo, inicia un nuevo mandato mundializando la crisis que tiene ante sí, crea un causante de la misma y gobierna con esa excusa. Así como durante la administración que termina se construyó la falsa conciencia de que Hipólito y el PRD, eran el origen de todos los males del país, ahora, la que inicia el 16 de agosto, pretende encontrar en el petróleo la causa de la profunda crisis e incertidumbre por la que atraviesa esta sociedad.
Es cierto que incremento súbito alto precio del petróleo tiene un impacto negativo de significativa importancia en las economías y en otras esferas de la vida de todo el mundo, ocurrió así a mediado de los años 70 y en otros momentos, pero no es menos cierto que, en caso de nuestro país, la multiplicación del precio de ese combustible actúa, esencialmente, como detonante de una serie de hechos de mala conducción de la cosa pública y específicamente del gasto y de los recursos públicos.
Durante muchos años la clase política dominicana ha comprado petróleo barato y a veces, como ahora, con forma de pago privilegiada. Sin embargo, estamos en los últimos lugares en los principales indicadores de calidad y nivel de vida, somos de los primeros en trata de gente y en exportación de mujeres para la prostitución.
Comprándolo caro, la presente administración ha invertido, por momentos, en una sola obra y sin que se conozca su presupuesto, más dinero que todo el que el total invertido en educación, salud, vivienda, obras públicas, seguridad ciudadana etc; generalizó el subsidio y hasta regalaba los derivados de ese combustible a las mafias del transporte de pasajeros y de mercancías, a determinados sectores empresariales, los distribuía gratuitamente en oficinas públicas a los militantes y simpatizantes del triunfante proyecto reeleccionista, durante los recién finalizados comicios electorales.
Medidas de desmontes súbitos de muchos de esos subsidios y graduales de otros, de racionalidad y sentido de pertinencia del gasto público, eliminación de los sueldos lujosos, del dispendio y robo de los bienes públicos, compromisos y acciones concretas tendentes a institucionalizar el país, son cosas de las que se espera hable el presidente, además de propuestas que abran el camino hacia acuerdos de fondo con los sectores claves de esta sociedad.
En esencia, la crisis dominicana es una crisis del funcionamiento de sus instituciones políticas, principalmente del estado, que es lo mismo decir, una crisis de conducción de la cosa pública.
Si el presente equipo de gobierno, que será esencialmente será el del futuro, recurre al fantasma del petróleo, para decir que nada se puede hacer ante la actual crisis y para justificar su permanente inacción, no cabe duda de que los próximos cuatro años serán años perdidos. Otro gobierno fallido, con la única diferencia de que ahora la excusa no será Hipólito sino el petróleo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario