
Por LUIS E. RANGEL
lrangel@elnuevoherald.com
Laz Díaz se acercó y de inmediato entendió el inusual ronroneo que había frente al cuarto de umpires del Sun Life Stadium.
"¿Vienes a hablar con el venezolano verdad?", preguntó el árbitro cubanoamericano nacido en Miami.
Como una de sus decisiones detrás del plato, Díaz estuvo en lo cierto.
El parque de Miami, la ciudad más emblemática para los venezolanos en el exterior, volvió a marcar un hito para los nativos de ese país. Esta vez fue no el jonrón más largo que ha dado alguien de ese país -el caso de Andrés Galarraga que disparó un estacazo de 529 pies en 1997 en el entonces llamado Dolphins Stadium- ni tampoco cuando Omar Vizquel se convirtió en el campocorto con más partidos jugados en la historia -en mayo del 2008.
En esta ocasión fue Manuel González, un pionero que se convirtió en el primer umpire venezolano en trabajar en las Grandes Ligas.
Nativo de Guacara, estado Carabobo, González recibió la llamada que más había estado esperando en su vida la semana pasada, cuando le anunciaron que subiría a la gran carpa para trabajar en la serie entre los Marlins de Florida y los Diamondbacks de Arizona.
"Lo que me vino a la mente fue mi familia, mi hija, mi esposa, mis padres, que me han apoyado mucho en mi carrera. Después tardé un poco en digerir la noticia'', apuntó González, de 30 años, y quien apareció el lunes en la tercera base y el martes tomó las decisiones de la intermedia.
La noticia del bautizo de González se desparramó por toda Venezuela, que por un momento detuvo la celebración de los logros de sus peloteros para enfocarse en el hombre de negro.
"Ha habido mucho apoyo de la gente, he recibido emails, mensajes de textos. El apoyo desde Venezuela ha sido inmenso, en todos los niveles'', señaló.
Ignacio Serrano, periodista de El Nacional y quien ha seguido de cerca a González sobre todo después de que en el pasado spring training fuera colocado en el roster de árbitros de Grandes Ligas, confirmó desde Venezuela el revuelo generado por el debut de su compatriota.
"En todos los noticieros que he tenido la oportunidad de ver o escuchar una de las noticias de abrir, sino la de abrir las secciones deportivas ha sido el debut de Gonzalez. Hoy (martes) la noticia dejó las páginas deportivas para ser tomada por los medios de información general. Creo que se la ha dado la dimensión justa a este momento histórico'', dijo a El Nuevo Herald, Serrano, quien también es columnista de ESPN Deportes.
El camino de González en el béisbol fue como el de cualquier otro pelotero, con la excepción de que nunca empuñó un bate o lanzó una pelota desde el montículo. Al menos a nivel profesional.
"Terminé siendo umpire por accidente.
Donde jugaba pelota cuando era prejunior (13 y 14 años) faltaban árbitros y nosotros mismos terminábamos haciéndolo. Le agarré cariño a esto y al final me enamoré de la profesión'', admitió.
Poco después cumplía su primer sueño, trabajar en la liga profesional de su país.
"Fue en la campaña de 1996-97, tenía 16 años. Recuerdo que fue un juego entre Pastora de Occidente (equipo que ahora es Bravos de Margarita) y los Navegantes del Magallanes. El juego fue en Valencia'', recordó.
La vida depara repeticiones, íconos que aparecen una y otra vez en el camino, y así le sucedió a González, quien en su debut en Venezuela estuvo en la antesala y al otro del terreno, en la primera base, se encontraría Díaz.
"Yo estuve en el debut de ese muchacho allá en Venezuela. Escribe eso, y justo ahora en su primer juego acá en Grandes Ligas también me toca trabajar con él'', reiteró Díaz, ahijado de uno de los árbitros que dejó la huella más profunda en la liga invernal de ese país, Roberto "Musulungo'' Herrera.
Desde Venezuela saltó al béisbol de las Ligas Menores, en donde le llevó nueve años formarse para alcanzar el pedazo de cielo que conoció en Miami.
El miércoles retornará a la Liga Internacional, categoría Triple A del béisbol organizado.
En su maleta de regreso se lleva la experiencia de dos partidos en las Mayores y la fantasía de volver muy pronto. Read more:
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