jueves, 4 de diciembre de 2008




4 Diciembre 2008, 11:41 AM
Al día
Escrito por: JUAN JOSÉ AYUSO
Vargas tiene razón.


Aparte de que el excandidato presidencial del Partido Revolucionario cita otros casos de precandidatos y candidatos que han llegado a la Presidencia en países de América Latina, también presidentes de los partidos que los llevaron al poder, su experiencia de la campaña electoral pasada es su aval más fuerte para aspirar a dirigirlo.
El presidente Ramón Alburquerque y el secretario general Orlando Jorge Mera fueron elegidos con el respaldo del expresidente Hipólito Mejía, cabeza de una corriente que era mayoritaria en el PRD de esos días.
Aparte de esa agenda, Alburquerque y Jorge Mera, como todos los demás políticos de todos los demás partidos que ocupan puestos de importancia en su nicho superior, tenían además la agenda individualista.
Y lo primero y lo segundo se antepusieron a la necesidad partidaria que obligaría al respaldo, el trabajo y el financiamiento institucionales y personales por y de la candidatura presidencial de su partido.
Se dice que unas últimas partidas de las entregadas por la Junta Central Electoral a los partidos no llegaron a las arcas electorales de Vargas Maldonado sino que fueron dedicadas a cumplir con la agenda de tendencia original y con la agenda individualista de presidente y secretario general del PRD.
Pero a pesar de la tibieza de respaldo institucional político y financiero de Alburquerque y Jorge Mera, el candidato perredeísta logró un 40 porciento del electorado, cifra que sorprendió a políticos y a analistas.
Y esa es una de las razones por la que Vargas Maldonado quiere la presidencia del PRD, como alguna unidad en las secretarías general y de organización.
“O to’toro o to’vaca’, como dice el soberano.
Además, y esta es otra, se comprobó de la tibieza del respaldo a su candidato presidencial, no la expresada en la declamatoria del discurso sino materializada en trabajo eficaz y mensurable, de los incansables precandidatos del PRD.
En ese limbo se mantuvieron Milagros Ortiz Bosch, Enmanuel Esquea Guerrero. Rafael suberví Bonilla y, a la cabeza de todos, el expresidente Mejía.
En materia de repetirlo, los tres se decían junto al candidato de su partido, pero en materia de organizarse, trabajar y hacer, el asunto era diferente. Como del cielo a la tierra. Y el que no trabaja por el suyo, trabaja para el contrario.
De ahí, de todos esos “ahí”, la decisión de Vargas Maldonado de ganar primero la presidencia del PRD para después ganar la nominación presidencial y concurrir a las elecciones de 2012 con un partido cuyos dirigentes, todos, compartan la única agenda de obtener el poder con la candidatura partidaria.

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